Creo que ha llegado mi turno. Mi turno de compartirles una pequeña parte de mi vida, unos cuantos meses, que desde mi punto de vista, bien podrían ser años luz. Esta es la versión sincera, la que puedo decir abiertamente protegida por la seguridad del anonimato, no creo que nadie haya escuchado nunca la versión completa, sin mentiras blancas que me digo a mi misma para no lastimarme, sin tapujos para no empeorar la situación. Esta historia aún me deja un nudo en la garganta, aún recuerdo siempre antes de irme a dormir, es en la que siempre pienso cuando mi mente halla momentos de desocupación, siempre intentó llenar los espacios, mi tiempo, para no volver a pensar en esta historia, en él.
Esta historia empezó cuando recién empezaban mis estudios. Era una clase extraescolar, de Martes y Jueves, de 4:00 a 5:00 pm, ahí lo vi por primera vez. Recuerdo que llegué tarde y me senté en el asiento más cercano a la puerta, tratando de disimular mi retraso. La profesora empezó a explicar la actividad, y él, se volteá hacia mi y me dice una simple frase, no recuerdo cual fue. Pero recuerdo la primera impresión que me lleve de él, sus ojos grandes, el color de su camisa, la cadena en su cuello, su pelo, todo lo que pude haber mirado en 3 segundos, los segundos que me tarde en contestarle con una simple monosílaba.
Me emocione muchísimo por que el me hablará, no conocía a nadie de mi clase, todos eran un año más grande que yo, y por primera vez lo confieso, no se me hizo nada feo. Nada.
Cuando la Profesora empezó a formar los equipos para la actividad, rogué a mi suerte para que me tocara en el mismo equipo que él. La suerte me sonrío. Y los próximos meses de mi vida fueron escritos en ese instante.
-Vente aquí conmigo- Dijo él, después de que planearamos la actividad con los démas compañeros de nuestro equipo, que eran dos hombres. Y nos pusimos a platicar, durante los 4 meses siguientes estuvimos hablando esporádicamente, cuando el destino quisiera.
En Enero, un nuevo año había comenzado, vi las listas de mi salón de clases y la verdad no me gustaron nada. Pero en una clase, estaba su nombre. La verdad me puse muy contenta, no lo conocía casi de nada, pero me acordaba de él y agradecí que estuvieramos en la misma clase.
Nos metimos juntos a la obra escolar, un musical, y el primer día de ensayo, me entere por indirectas que tenía novia. No era realmente su novia, pero para ella, él era el mundo, tanto así que apuesto a que hizo cosas de las que hoy se arrepiente o por lo menos en un futuro se arrepentira, o eso espero. Inmediatamente se me fueron las ilusiones, realmente no me importo demasiado, no lo había tratado lo bastante, pero si fue una pequeña decepción. De todas maneras en la clase que teníamos juntos y en los ensayos nos fuimos conociendo, compartiendo pequeños momentos, estaba surgiendo confianza.
Verdad de Dios que recuerdo el primer abrazo que me dió, yo no se lo devolví, no estaba acostumbrada a tanta cercanía, pero se sintió muy lindo, y poco a poco se convirtió en rutina entre nosotros. Seguía teniendo muy presente la existencia de ella, de su "amiga con derechos especiales", por lo que todo ese tiempo no lo ví como alguien que me gustara, solo un amigo cercano, de hecho ni siquiera le hablaba de mis cosas importantes pero me gustaba su presencia, verlo. Su amiga se convirtió en mi amiga, y realmente, desde el fondo de mi corazón, quizé lo mejor para ellos, que estuvieran juntos, pero sencillamente no pasó. Ella era muy celosa con sus amigas, él era un orgulloso que no pensaba aceptar malos tratos, y ella se iba con otros, al fin y al cabo no eran nada, pero siempre regresaba con él, suplicandole, pasará lo que pasará y él la volvía a aceptar.
Debo confesar que mientras nos haciamos amigos yo no sabía que ella era su "free", ella me lo contó un día, y literalmente dijo: "Hemos hecho de todo, excepto metermela". Nunca me había decepcionado tanto en un día. Sin mencionar el día que a él se paso con el alcohol soló para poder tener una plática decente con ella, ese día ni siquiera se despidió de mí, estaba demasiado entrado en su plática con ella. Ella que le ha hecho tanto mal, y no sólo a él.
En esos meses en los que la relación de ellos iba de mal a peor, yo estaba termiando una muy larga con otra persona, pero eso es otra historia.
Llegó el verano y con él ellos terminaron su relación de "casi-novios", me fui de vacaciones, despejé mi mente, y regresé, lista para un nuevo comienzo, para abrir el corazón de nuevo, como si nunca me hubieran lastimado.
Y como no iba a pasar, me idiotize completamente por ese idiota. Lo que pasa a continuación son hechos muy recientes, por que esta es una historia que todavía no tiene un final concreto, pero por Dios que en menos de 8 meses podré decir, y espero sin remordimientos, como terminó todo. Cuando él se gradué, ella se cambie de escuela, y yo, yo nunca volveré a estar como antes de conocerlos. Despúes seguiré contando el resto de la historia, lo que pasó después del fin del verano, pero ahorita reviviendo todo lo que ha pasado, el corazón ya me pesa mucho.
Esperanza dice: "All our young lives we search for someone to love. Someone who makes us complete. We choose partners and change partners. We dance to a song of heartbreak and hope. All the while wondering if somewhere, somehow, there's someone perfect who might be searching for us"

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